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El aliado de Rocha, un verdadero nepotista

A Marco Antonio Medrano Palazuelos, cabecilla importante en el movimiento que trae Rubén Rocha para desestabilizar por completo la Universidad Autónoma de Sinaloa, nadie le puede creer que busque el beneficio para la casa Rosalina, cuando en su tiempo como líder sindical ingresó a 53 familiares de un solo golpe a esta Universidad

Especial.- La notable aparición de Marco Antonio Medrano Palazuelos, con acceso “principal” a un área cercana a donde estuvo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su pasada visita a Los Mochis, no fue producto de la coincidencia o de su cercanía con el Ejecutivo, sino por la recomendación del Senador Rubén Rocha Moya, para que lo dejaran pasar junto con un reducido grupo de seguidores, para poner una manta en contra de la UAS.

Hasta los mismos periodistas del lugar que tuvieron que guardar distancia en su área asignada, llamó la atención de saber cómo aquellos manifestantes mal vestidos y con una lona mal hecha, tuvieron la forma de llegar tan cerca del Presidente.

Rocha a su vez, observaba de lejos, preocupado y angustiado, hasta que Medrano Palazuelos se acercó a López Obrador y le entregó un sobre en sus manos, de ahí, la angustia cambió a tranquilidad y sonrisa.

Sin embargo la duda seguía para quienes desconocen la vida interna de la UAS y de estos personajes de marras que hacen su aparición solamente cuando son contratados para cualquier actividad siniestra, tal como fue el caso de Don Medrano, quien cuenta con un largo historial que empezó en mal y terminó en peor, a su paso por la universidad.

Hay que recordar que su amo y patrón Rubén Rocha Moya el 8 de junio de 1997 entregó la rectoría de la UAS (1993-1997) y antes de finalizar su administración la desahució financieramente. “Regaló” también alrededor de 350 tiempos completos.

El 16 de mayo de 1997 entregó plazas de tiempo completo a su hija Eneyda Rocha Ruiz y a su yerno Seuz del Valle Castillo Nájera. Ese mismo día y año le dio tiempo completo a María Teresa Guerra Ochoa -La Tere-. A Rosario -Chayo- Quiñonez, pareja de Marco Antonio Medrado Palazuelos, que en aquel tiempo regenteaba el sindicato administrativo, le otorgó plaza el 16 de marzo de 1997.

El zar del nepotismo…

Precisamente en sus días de gloria y control sindical y de “miedo” de las autoridades universitarios a su “poderío”, Marco Antonio Medrano metió a la nómina universitaria a cientos de trabajadores, 53 de ellos de apellido Medrano. A todos ellos la nueva UAS los metió en un proceso de profesionalización y acreditación para que no perdieran su trabajo.

En el quehacer de Rubén Rocha Moya fue privilegiado Marco Antonio Medrado, quien después perdió el trabajo por negarse a incorporarse a su plaza tras haber perdido una elección sindical, que según dice, aún pelea en los tribunales laborales. La casi totalidad de los Medrano y sus familiares que laboran en la UAS son ejemplo de trabajo.

Fue favorecido también Ernesto Hernández Norzagaray. Rubén Rocha y Norzagaray, después, fuera de la UAS pero con intención de regresar, se reencontraron en los proyectos del PRI: uno como asesor externo de Juan Millán y luego como jefe de la coordinación de asesores de Jesús Aguilar Padilla y el otro como integrante del Consejo Estatal Electoral/Instituto Federal Electoral, operando jugadas políticas para Millán y Aguilar. Son lobos de la misma estepa.

Celo y envidia convertidas en rencor y odio, de Rocha hacia Cuén…

Para información de quienes no conocen la historia de la UAS, deben entender que el rescate del alma mater ha sido difícil y doloroso.

Apenas a 12 días del inicio de su rectoría y de poner en marcha el proyecto de modernización de la Universidad, el 23 de julio de 2005, a Héctor Melesio Cuén Ojeda le mataron al titular de la Dirección Jurídica de su administración, Enrique Ávila Castro, crimen que a la fecha no ha sido aclarado. Ávila investigaba desvío de recursos y otorgamiento irregular de plazas

Rubén Rocha Moya jamás levantó la voz exigiendo el esclarecimiento del crimen. Despachaba como coordinador de asesores y de políticas públicas del gobernador priista Jesús Aguilar Padilla. Por su oficina desfilaban casi a diario Medrano, Tere Guerra, Ernesto Hernández Norzagaray y Arturo Santamaría Gómez, sus amigos universitarios.

Del despacho de Rocha nunca se emitió siguiera una sugerencia a la Procuraduría de Justicia del Estado (hoy Fiscalía) para que el crimen fuera aclarado. Por el contrario, sus amigos y privilegiados de su administración entraron en una franca cruzada de difamación y calumnias contra Cuén Ojeda y su grupo empecinado en rescatar a la UAS y convertirá en un orgullo de los sinaloenses. El plan desde entonces fue desbarrancar el rescate de la Universidad. No lo han logrado.

La negra historia de Medrano, hoy utilizado por quien debería de presidir realmente la Comisión de Educación del Senado, de velar por la educación del país, de proponer mejores presupuestos para la universidad que dirigió, que por cierto dejó en pésimo estado, el Senador Rubén Rocha, lamentablemente termina por evidenciar lo que siempre ha sido, un seudo político de cuarta, cuyo beneficio siempre es y será personal, aprovechando cada segundo como legislador para combatir con todo a quienes considera sus principales enemigos políticos, queriéndose llevar entre las patas, a una prestigiada universidad como lo es la Autónoma de Sinaloa.

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