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Sensible adiós a Henry Gutiérrez Valdez

*Tras ser velado breve mente en su última morada y gimnasio, fue sepultado al lado de su querida esposa María Verdugo Armenta.

Los Mochis, Sinaloa.-Mucha tristeza y sensibilidad, mezclada con una buena dosis de gratos recuerdos, con canciones del repertorio que tenía en vida, fueron los ingredientes que se mezclaron en la despedida del mánager de boxeo mochitense José Enrique “Henry” Gutiérrez Valdez, quien se nos adelantó en el camino sin retorno.

Este jueves muy temprano, en la madrugada, dejó de existir en la Clínica 49 del IMSS, derivado de una complicación hepática, provocada por una intoxicación con químicos, el mánager “Henry” Gutiérrez, causando un gran pesar en la comunidad ahomense.

El cariño que sentían por el padre del ídolo de La Cuchilla, Humberto “Betillo” Gutiérrez, por el don de gente del extinto forjador de campeones mundiales que a través de los años la incrementó y fortaleció por sus acciones y su forma de ser se reflejó pro algunas horas en lo que su última morada y su gimnasio por la calle Juárez en el populoso Barrio de La Cuchilla, vecino del Barrio del Canal 8 y del Tango 13.

Mánagers de boxeo, pugilistas, ex pupilos, compadres, vecinos, familiares, amigos y la familia Gutiérrez en pleno velaron y recordaron a Don Henry, las canciones interpretadas por sus hijas, la música muy mexicana interpretada por Julio, Rommel y Enrique Gutiérrez, caló hondo, pero a la vez alegraron un poco el amargo momento, y es que en vida así le hubiera gustado que se le recordara, no con lágrimas, si no con risas, con alegría, como lo manifestó en reiteradas ocasione en vida.


Se oficio una misa de cuerpo presente a Henry Gutiérrez en su casa de la avenida Juárez.

Nietas, bisnietas, también se dieron tiempo para hablarle al abuelo, al ser amado que siempre les demostraba su cariño de diversas formas y lo hacían patente, con mucho dolor, quizá porque con su niñez y juventud a cuestas, no lograban entender porque los había dejado y se iba, eso sí al paraíso celestial.

Flores, muchas flores acompañaron el ataúd a su alrededor, la concurrencia se dio cuenta de que el momento de despedirlo de su barrio había llegado. Misa de cuerpo presente, oficiada por el presbítero de la Parroquia de Guadalupe, fueron el cerrojazo final, para de ahí su cuerpo ser levantado y llevado al Panteón Municipal, donde le rinde tributo, desde ahora, a la madre tierra. “Con nada llegaste a este mundo y nada te llevarás”, reza una frase cristiana, que se contrapone al deseo de toda la gente y familia que lo acompañó a su última morada. Realmente se lleva consigo el corazón de toda una población que lo recordará por siempre, ahora acompaña y reposa ya al un costado de su esposa, María Verdugo Armenta y sus hijos Humberto y Lupita Gutiérrez Verdugo, además de su nieto Jesús Arturo Tebaqui Gutiérrez, quienes se adelantaron en el camino sin retorno.

Julio y Rommel Gutiérrez entonaron unas canciones en honor y a la memoria de su padre.

inf. Gran Slam.

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