La inclusión y la diversidad, que hace años parecían una utopía educativa, hoy son hechos que
permiten afirmar que ambos son motores sustantivos de la Universidad Autónoma de Sinaloa
(UAS). La integración social de todas y todos ha dejado de verse como una cuota obligatoria
para convertirse en el ADN institucional.
Con más de dos décadas de trabajo enfocado en eliminar barreras de aprendizaje y garantizar la
participación de estudiantes con necesidades educativas especiales, la “Nueva Universidad”
busca —a través de una visión humanista— no solo la presencia de estos jóvenes, sino su
desarrollo integral en los niveles medio superior y superior. Los resultados hablan por sí solos:
cuando inició esta tarea solo se contaba con apoyo para 8 jóvenes, mientras que en el ciclo
2024-2025 se recibieron 300 de nuevo ingreso.
La doctora Elba Sayoko Kitaoka Lizárraga, responsable del Programa de Atención a la Diversidad
de la UAS (ADIUAS), destaca que la verdadera transformación comenzó cuando la universidad
entendió que “abrir la puerta” no era suficiente; era necesario “preparar el camino”. Bajo esta
premisa opera el programa como un pilar de la Secretaría Académica Universitaria,
encargándose de que ningún estudiante se quede atrás por razones de discapacidad o
vulnerabilidad social.

“Es un programa que siempre va creciendo y, muy atinadamente, las autoridades universitarias
lo han apoyado firmemente. En la actualidad, la Universidad forma parte de la Red Nacional de
Instituciones de Educación Superior por la Inclusión (RENADESI-ANUIES). Gracias a las
estrategias implementadas a lo largo de estos 20 años, se logró que el programa forme parte de
la política pública nacional de la ANUIES a través del libro titulado Inclusión Educativa”,
compartió la doctora.
En el ciclo escolar actual, la UAS ha dado un golpe de autoridad en las estadísticas educativas de
México. Al atender a más de 300 nuevos estudiantes con necesidades específicas y alcanzar una
matrícula histórica que supera los 2,000 jóvenes en estas condiciones, la institución se
posiciona como un referente nacional entre las cinco mejores del país. Sin embargo, detrás de
los números hay un “ejército” de brigadistas de servicio social y tutores capacitados que
trabajan bajo el modelo de la “Nueva Universidad”, donde la excelencia académica no está
reñida con la equidad social.
Un ejemplo de estos jóvenes es la estudiante de Medicina General, Deyaneira Sosa González. Al
ser de origen indígena purépecha, se podría pensar que enfrentaría mayores obstáculos para su
formación; sin embargo, no ha sido así. Tras haber iniciado su licenciatura en el Grupo A, hoy es
una alumna regular que está cumpliendo sus sueños.
“Gracias al programa ADIUAS y a la Universidad por implementarlo, me estoy desarrollando
como médico general. Me dieron las herramientas para triunfar en mi futuro y poder seguir
ayudando a mi comunidad. Me gustaría mucho que se me reconozca como un médico que fue
apoyado por un programa que la UAS está implementando”, afirmó.
Para lograr una inclusión real, la UAS ha transformado tanto sus instalaciones como sus
mentalidades. Se han adaptado espacios físicos, creado materiales didácticos y brindado
capacitación especial a profesores y tutores. Además, se fomenta el uso de la lengua de señas
entre la comunidad universitaria para asegurar una inclusión efectiva.
Hoy se puede afirmar con hechos que, tras décadas de labor, la política de inclusión ha dado
resultados significativos. Muchos jóvenes que presentaban necesidades educativas especiales y
cursaron el bachillerato o una carrera profesional son hoy casos de éxito laboral. Un ejemplo de
ello es Alberto Yuriar, licenciado en Sociología, quien se desempeña en el mercado laboral sin
límites y con profundo agradecimiento hacia su alma mater.

“Sobre mi acompañamiento con el programa ADIUAS, no tengo más que palabras de
agradecimiento. Durante la carrera tuve el apoyo necesario ante las diferentes barreras que
enfrentaba, de la mano de un equipo muy capacitado. Pocas universidades tienen este tipo de
programas y eso motiva a los alumnos con discapacidad a iniciar una carrera académica”,
comentó Yuriar.
Otro caso de éxito es Francisco Ibarra Fong, egresado de la Facultad de Educación Física y
Deporte (FEFyDE) y actual capitán de la Selección Nacional de Futbol de Personas Sordas, quien
se mostró inmensamente agradecido por el respaldo recibido: “Me siento muy orgulloso de ser
un Águila de la UAS. Para mí, el águila es un ave que supera las adversidades, que sigue
adelante y nunca se rinde. Eso simboliza para mí: esfuerzo y la voluntad de seguir abriendo
puertas”.
Con estas acciones, la UAS reafirma su transición de un modelo educativo tradicional a uno que
abraza la diversidad, promoviendo una cultura de respeto donde todas las voces cuentan y
facilitando la participación en áreas académicas, deportivas y culturales sin segregación.








